Rúbrica para un proyecto de calidad: 1 Innovación

Rúbrica para un proyecto de calidad: 1 Innovación

Hace unos días, publicamos un artículo recogiendo los criterios para la evaluación de los Sellos de Calidad (puedes verlo aquí). Esos criterios no son únicamente un instrumento para la evaluación por terceras personas: también pretenden servirnos de ayuda a los docentes a la hora de planificar y llevar a cabo nuestros proyectos.

La calidad no implica necesariamente un proyecto grande, con mucha complejidad; la calidad es plantearse objetivos que sean educativamente efectivos y ser capaces de alcanzarlos. Por eso, conocer y entender estos criterios puede resultar una herramienta útil, una lista de “cualidades” que deberíamos intentar introducir en nuestros proyectos desde el principio, aunque no estemos pensando en presentarnos luego a Sellos de calidad, Premios u otros reconocimientos.

En semanas próximas, iremos publicando una serie de artículos sobre los 6 criterios en los que incluiremos una serie de indicadores a modo de rúbrica, no sólo para evaluar y auto-evaluar el proyecto en su etapa final, sino también a la hora de planificarlo desde sus pasos iniciales.

Comenzaremos con el criterio 1: “Innovación pedagógica y creatividad”. A pesar del título, no se trata de inventar nuevos métodos de enseñanza en cada proyecto; ya hay mucho inventado que podemos incorporar a nuestra docencia. De lo que se trata aquí es de apartarse un poco de la práctica habitual del aula. Estamos usando unas herramientas que no son las cotidianas: ordenadores, internet, trabajo con alumnos de otros centros… Aprovechemos estas circunstancias para introducir también metodologías distintas a las del día a día.

Cada criterio tiene 6 descriptores que responden a distintos niveles de calidad. En el caso de la innovación pedagógica y creatividad, son los siguientes:

  1. No hay ninguna participación de alumnos ni de otros docentes.
  2. La mayor parte de las actividades están diseñadas por los docentes y las realizan los alumnos. No se ofrecen posibilidades para que estos participen de manera más activa.
  3. Al menos algunas actividades se diseñan utilizando metodologías distintas de la clase expositiva. Los métodos de trabajo permiten que los alumnos interactúen con sus socios (por ejemplo, comparando información, trabajando juntos para obtener un producto común…).
  4. El proyecto se diseña e implementa para que los alumnos interactúen con sus compañeros y además organicen el trabajo de forma variada (individualmente, en subgrupos, en equipos internacionales…).
  5. El proyecto promueve una pedagogía interactiva y colaborativa: los métodos de aprendizaje se identifican con claridad (recogida de información, trabajo comparativo, resolución de problemas, creación colaborativa: literaria, artística, técnica, científica, periodística…).
  6. Además de todo lo descrito en el punto 4, existe una fuerte relación entre el rigor académico y la creatividad en la gestión y desarrollo del proyecto. Hay originalidad en el tema de trabajo elegido.

Un ejemplo de calidad en este aspecto es el proyecto “Cyberdiscovery”, de M.ª del Carmen Rodríguez, en el IES “Viera y Clavijo”, San Cristobal de la Laguna, que ha sido Premio Nacional eTwinning 2015. Puedes ver un artículo sobre este proyecto, incluyendo enlaces a sus resultados, pinchando aquí.

Como ves, los tres conceptos principales son la variedad metodológica, la colaboración y el protagonismo a los alumnos (más allá del papel de simples “realizadores de actividades”) ¿En qué nivel clasificarías tu práctica docente habitual? ¿Hasta dónde quieres llegar en tu proyecto?

Fuente de las imágenes: Servicio Nacional de Apoyo eTwinning.

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Reconocimientos eTwinning

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