Rúbrica para un proyecto de calidad: 4. Colaboración

Rúbrica para un proyecto de calidad: 4. Colaboración

Retomamos nuestra serie de artículos sobre los criterios de calidad en eTwinning con el que probablemente sea el más importante de la lista: la colaboración.

Las herramientas, los consejos, las propuestas de proyecto y, en general, todo el apoyo e inspiración que puedes encontrar en eTwinning tienen como objetivo principal que se generen contextos de colaboración entre los centros asociados. Es el criterio alrededor del cual se articulan y cobran sentido los demás.

Comencemos estableciendo lo que NO es colaboración. Por supuesto, no todas las actividades de un proyecto tienen por qué ser colaborativas, pero de alguna forma deben al menos preparar, facilitar o aportar elementos para que esa colaboración tenga lugar. Analizábamos en el artículo anterior la comunicación entre los participantes. La colaboración necesita de una comunicación eficiente, pero debe darse un paso más. Colaborar no es solo comunicarse, de la misma forma que tampoco es que los centros trabajen por separado y que al final se limiten a sumar los resultados de su trabajo, sea acumulando archivos en una carpeta común o uniéndolos en un archivo mayor. Para que una actividad sea colaborativa, la comunicación debe tener un objetivo operativo relacionado con un objetivo concreto (por ejemplo, videoconferencias para decidir el mejor formato de presentación de un trabajo, o carpetas comunes para subir documentos que los compañeros necesiten). El trabajo en paralelo debe sustituirse por trabajo conjunto, coordinado, en equipo. Finalmente, el producto final no debe ser un simple suma, sino el resultado de aportaciones entremezcladas, en el que sea difícil determinar qué pártes han sido elaboradas por quién, porque todas estén estrechamente relacionadas.

Precisamente, el producto final es clave para el diseño de una actividad colaborativa. Si pretendemos hacer un libro organizado en capítulos por países, ya estamos poniendo desde ese planteamiento límites al nivel de colaboración que podremos alcanzar; nos basta con una simple suma de trabajos parciales. Debemos aspirar a productos que obliguen a la comunicación, la interacción y la transmisión de conocimientos entre los componentes del grupo. La división de tareas no debería organizarse por países, sino a partir de la variedad de destrezas y habilidades dentro de un grupo, cuyos componentes deben apoyarse en la necesidad mutua. Básicamente, se trata tan solo de cambiar un parámetro: cuando inciamos un proyecto en eTwinning, no estamos ya en dos clases distintas, con un profesor y 30 alumnos en cada una. Lo que tenemos en eTwinning es una única aula, con dos docentes y 60 alumnos. El espacio ya no lo determinan las paredes, ni la distancia física: el aula es la red. Si vamos a dividir a los alumnos en grupos, no hay motivo para que sus miembros tengan que estar sentados en mesas contiguas; basta con que puedan comunicarse entre sí. Puedes ver una explicación más detallada en el siguiente vídeo.

Veamos los descriptores de los diferentes niveles de calidad para el punto “4. Colaboración entre los centros participantes.”

0. No se propone ni existe ningún tipo de colaboración

1. No se proponen actividades o productos colaborativos pero existen intentos, aunque fallidos.

2. Igual que el punto anterior, pero no todos los intentos son fallidos y existe alguna colaboración esporádica.

3. Existen muestras claras de actividades colaborativas. Esta colaboración se nos muestra en un TwinSpace, blog u otra herramienta de comunicación bien organizada, que muestre el trabajo de los alumnoos (clasificado por temas, por ejemplo), confiriendo una idea clara de los intercambios y de la colaboración entre ellos.

4. Las actividades de colaboración han dado como resultado un trabajo o un producto final realizado utilizando herramientas especialmente adecuadas (wiki, por ejemplo).

5. Igual que el punto anterior, pero con una calidad especialmente alta; las producciones son originales, el trabajo internacional es riguroso…

A veces, nos parece que los niveles de colaboración más altos solo pueden alcanzarse con alumnos mayores. Sin embargo, esto no es así. Tenemos un buen ejemplo de un proyecto de Primaria con actividades colaborativas de gran calidad en “Booky’s Books for you”, de la profesora Maite Elejalde, del CEP “Virgen de la Guía”, en Portugalete, Premio Nacional eTwinning 2015.

Fuente de las imágenes: SNA eTwinning.

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